Nuestro perro: Carácter y sociabilización En Valledelzar

Carácter y sociabilización : Son dos términos distintos  pero que están relacionados y que no deben obviarse. Es de suma importancia este aspecto ya que el mismo marcara el futuro de nuestra mascota el bienestar de ella y el nuestro propio.

El Carácter: Se adquiere de dos formas distintas, 1º- Este puede venir condicionado, en parte por la raza, naturaleza, características, genética y otros factores que pueden influir en la misma. 2º- Se adquiere por su crecimiento, relaciones con su entorno, interactuación con ejemplares de su especie y con otras especies  o por las condiciones de  su hábitat.

La sociabilización:

Como criador especializado de Bichón Maltes y bajo mi experiencia, considero que; Un perro está correctamente sociabilizado  cuando se comporta de la misma manera tanto con el criador y resto de la familia como con cualquier persona o perro que visite nuestra casa. Mostrándose activo, juguetón,  sin miedos, sin ladridos, sin comportamientos extraños y con absoluta confianza.

 Este proceso es el que evitara conductas inapropiadas en nuestro perro, tales como agresividad, miedo, inquietud, etc. Esta parte  es muy importante y en la que debemos hacer especial hincapié, no en vano, será quien marcará el futuro carácter de nuestro compañero.

Una buena sociabilización consta de varias partes, dando comienzo la primera, desde el momento en que nacen. Aquí cobra especial importancia la labor del criador, motivo por el que para elegir un buen ejemplar, primero debemos decidirnos por un Criador especializado, con dedicación y que tenga entre sus prioridades, una correcta sociabilización de sus ejemplares además de la salud y calidad. Dicha sociabilización no solo nos dará una gran referencia a su buen nombre como criador, si no que nos hará mucho más feliz nuestra adquisición y facilitara la integración de nuestro cachorro a su nuevo hogar, evitándonos situaciones incomodas o peligrosas.

En primer lugar: Al nacer el cachorro  es muy importante que mantengamos un contacto físico con ellos, constante, ya que aunque aún no tienen visión directa con nosotros,   ellos sienten tanto la presencia de su mama como la nuestra. Sentirán nuestras manos al desplazarlos para colocarlos, limpiarlos o acomodarlos, teniendo así la primera toma de contacto  con nosotros y estableciendo vínculos afectivos.

Mantener un contacto constante en las dos primeras semanas, es necesario y les hará sentirse cómodos con seres distintos a su especie.

 En segundo lugar: Transcurridos aproximadamente dos semanas desde su nacimiento, será el momento de abrir los ojitos. En los dos o tres primeros días, su visión no es del todo nítida y tan solo nos verán como una forma borrosa, pero nuestro olor corporal ,calor y tono de voz, ya les son familiares y nuestra presencia les agrada.

Desde este momento, nuestra dedicación, atención y cuidados deben ser constantes, no porque necesiten los mismos, si  no porque ello nos ayudara a que ellos nos vean como uno más, observando nuestras atenciones y mimos y nos vean interactuar con la mama estableciendo  un vínculo con nosotros. Deben sentirse queridos, mimados, cuidados y debemos jugar a menudo con ellos.

Esta sociabilización debe mantenerse durante todo el tiempo que el cachorro esté con el criador y hasta el momento de abandonarnos y emprender su nueva andadura en otro hogar. Con ello habremos contribuido a entregar un cachorro feliz, sin traumas, sin malos tratos, sin miedos  y totalmente equilibrado.

Un buen criador, debe informar detalladamente al nuevo propietario, sobre el carácter del cachorro, sus necesidades,  juegos o juguetes preferidos y de sus costumbres iniciales. Explicar bien como es un cachorro, ayudara mucho a su integración y facilitara la labor al propietario, en muchas ocasiones inexpertos y llenos de dudas.

En tercer lugar: Aquí es donde entra en juego el nuevo propietario.

Una vez en casa debemos seguir bien las indicaciones que el criador de nuestra mascota nos haya facilitado.  Debemos continuar con su sociabilización, haciendo que el cachorro interactúe con los demás perros, en la calle y resto de personas. No debemos apartarlo de los demás  ni tampoco forzar ninguna situación especial, por el contrario, debemos educar y enseñarle a comportarse y que no tiene nada que temer.

Pongamos un ejemplo: A menudo las personas caminamos por la calle y nos encontramos con  amigos y conocidos, que a su vez, pueden presentarnos a otras personas. Que ocurre cuando nos presenta a alguien que no conocemos?   Generalmente somos amables, pero en el fondo nos mostramos reservados ante este inesperado  encuentro. Es decir; No nos mostramos tal cuales somos hasta no haber adquirido un nivel de confianza. Pues bien, a nuestro perro también le ocurrirá lo mismo, debemos dejar que se sienta comodo, que vea que nos acercamos y que no tiene nada que temer de esta persona y nuestra confianza, será también la suya.

Igualmente puede ocurrir con otros ejemplares de su especie y por este motivo, debemos ayudarle a  relacionarse y caminar con nosotros habitualmente. Conseguiremos tener un perro equilibrado, sociable y que pueda acompañarnos en cualquier momento, sin miedo a reacciones no deseadas y situaciones incomodas.

Nuestro perro debe ser uno más en casa y también en nuestra vida social y para ello debemos trabajar este aspecto y continuar la labor del criador en sus primeros meses.

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